Los valores que se transmiten dentro de la cultura del Ejército de Guatemala, están respaldados por un fuerte y consistente sistema que responde al cumplimento de tres valores claros: el amor a la vida, la libertad y la paz. Estos son sustentados por cinco principios: obediencia, disciplina, honor, valor y ciencia.
El conjunto de valores y principios es inculcado por medio del sistema educativo que se apoya en la Constitución de la República. Estos son reforzados por un sistema de recompensas y castigos, en el primero de los casos los integrantes obtienen accensos y condecoraciones por méritos, las faltas se penalizan con llamadas de atención por escrito, arresto, calabozo y expulsión dependiendo de la gravedad.
Aparentemente el tipo de liderazgo que se practica dentro del mando del Ejército de Guatemala es el autoritario, sin embargo, desde mi punto el que predomina es el Liderazgo transformacional que implica anticipar las tendencias futuras, inspirar a los seguidores para que comprendan y adopten una nueva visión de posibilidades, desarrollar a terceros para que sean lideres y desarrollar una organización o grupo de modo que sea una comunidad de personas que aprenden, se enfrentan a retos y reciben recompensas.
Entre el Ejército de Guatemala y la Policía Nacional Civil, se presentan algunas diferencias o “cortos circuitos evidentes” al pensar en la unificación del los mismos, principiando por el hecho de que tienen objetivos diferentes puesto que el del primero, según el artículo 244 de la Constitución es una institución destinada a mantener la independencia, la soberanía y el honor de Guatemala, la integridad del territorio, la paz y la seguridad interior y exterior. Mientras que el segundo, esta a cargo de resguardar el orden público, así como de la seguridad civil de la población.
El Ejército de Guatemala vela por mantener un prestigio fundamentado en principios y valores sin preocuparse por mantener una imagen, mientras que la Policía Nacional Civil cuenta con una imagen que la ha hecho perder prestigio. Lo cual tiene como consecuencia el hecho de que la población confíe más en el Ejército que en la Policía, situación que repercute en la actitud y el sentido de pertenencia que tienen los miembros de cada una de estas instituciones.
El principal choque que puede presentarse en la unificación de estas dos instituciones es el cultural, los miembros del Ejército de Guatemala son formados por medio de un sistema educativo consistente y consecuente con las normas valores y principios de la institución en un proceso que lleva un mínimo de 12 años, mientras que los miembros de la Policía Nacional Civil carecen de esta formación y cuentan con un sistema débil de valores.
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